Verdad N°1: Los quiroprácticos no curan. 

El cuerpo humano tiene una inteligencia interior denominada inteligencia innata, que dirige, regula, repara y nos permite alcanzar el potencial que nos ha dado Dios. La frase “el cuerpo se cura a sí mismo” no puede ser más cierta. El médico no cura, es la vida la que lo hace. La función del quiropráctico es mantener el sistema nervioso libre de interferencias, de manera tal que cada uno de nosotros pueda ser la mejor versión posible de sí mismo.

Verdad N° 2: No se trata de síntomas. 

Todos hemos escuchado hablar de personas que han fallecido de un ataque al corazón sin haber tenido ningún síntoma. Sin embargo, se sabe que la enfermedad cardiovascular es un proceso que se va produciendo lentamente a lo largo de décadas. Se dice que la diabetes ha alcanzado proporciones de epidemia porque no manifiesta ningún síntoma hasta que el proceso se desata. La caída de los dientes es otro proceso que evoluciona lenta y calladamente durante años hasta que comienza la sensibilidad o el dolor. No es raro que una persona se haga un chequeo y descubra que tiene las arterias coronarias obturadas en un 99%, razón por la cual tendrá que ser sometido inmediatamente a una operación a corazón abierto, sin haber tenido prácticamente ningún síntoma o manifestación anterior.   La salud está relacionada con el FUNCIONAMIENTO de nuestro cuerpo, no necesariamente con la manera en que nos sentimos.

Verdad N°3: Las subluxaciones ocurren diariamente. 

El estrés, el trabajo, el estar sentado o de pie durante muchas horas, las torsiones, la mala alimentación, el uso prolongado de la computadora, escribir o leer durante mucho tiempo, dormir mal, los accidentes, levantar objetos pesados, cargar una cartera, bolso o mochila pesados, las caídas y los deportes, entre otras, son algunas de las causas de subluxaciones.  Básicamente, LA VIDA en sí misma nos produce subluxaciones.  No debemos dejar de vivir, sino recibir ajustes durante toda la vida. ¡Es la mejor PÓLIZA DE SEGUROS!