Asegura que comenzar a recibir quiropráctica es una cuestión de ser constante.

Ella es Francisca, tiene aproximadamente un año formando parte de nuestra práctica. Francisca cambió de quiropráctico, debido a que Pía Baraqui, amiga de Pablo y quiropráctica, se trasladó a otra ciudad. Por la comodidad, la cercanía de nuestra oficina en el centro y la recomendación de Pía, siguió su cuidado con nosotros. Francisca, de acuerdo con su relato, había recibido quiropráctica » de forma distinta», y como en muchos casos, llegó a nuestra oficina con su funcionamiento mermado.

Al inicio de sus cuidados quiroprácticos y junto a los conocimientos que Pablo les imparte a las personas que asisten, comprendió que la quiropráctica » se trata de algo que va más allá de lo físico, es también mental y emocional». Antes de llegar a la práctica probó con medicina convencional para mejorar su mal funcionamiento que había presentado en el pasado, pero después de comenzar sus cuidados, su función naturalmente se mejoró.

Francisca asegura que, es una persona que hace muchas cosas al mismo tiempo, que es un poco agitada y dispersa, pero que «cuidarme a través de la quiropráctica me ayuda a estar más enfocada, pensar y analizar más antes de actuar». Narra que, comenzar a recibir quiropráctica es una cuestión de ser constante, pero afirma que ha sido una de las mejoras decisiones que ha podido tomar para mejorar su calidad de vida.