Tamara y sus tres hijos reciben quiropráctica regularmente.

Desde el 2018, Tamara Rubilar forma parte de nuestra familia y recibe quiropráctica regularmente, al igual que sus tres hijos que desde 2019 también van a nuestra práctica. Tamara tiene 33 años, y llegó a la oficina buscando aliviar aquellas cosas que la afectaban y es así como, después de visitar dos lugares anteriormente, nos encontró.

Relata que, durante su primera visita, aprendió mucho y, a medida que ha pasado el tiempo, ha logrado conocer su cuerpo y la importancia del cuidado del sistema nervioso. «Todo dentro de nosotros está conectado y entendí que mi cuerpo tiene la capacidad de sanarse, solo debo darle el cuidado adecuado», afirma Tamara quien normalmente ahora va acompañada siempre de su familia. Asegura que se ha sentido apoyada por Pablo en cada paso que ha dado durante esta travesía por la quiropráctica, y se siente agradecida con todo el equipo, ya que se preocupan por su bienestar y el de su familia.

Tamara cuenta que, el sistema inmune tanto de ella como sus hijos se encuentra «en equilibrio perfecto», y que los síntomas que llegaron a incomodarla en algún momento, ya no existen. Confirma que ha sentido el compromiso de todo el equipo por cada una de las personas que asisten a la práctica, y que su vida ha mejorado desde adentro hacia afuera desde que inició sus cuidados.